“The Competition”, el 19 de febrero en la Filmoteca Regional

Este mes “Jueves de Diseño” nos trae a Murcia un documental premiado internacionalmente. Producido y dirigido por Ángel Borrego Cubero, que se atrevió con cinco premios Pritzker de Arquitectura compitiendo en torno a un mismo concurso. En VO con subtítulos en español. Entrada libre hasta completar aforo. Más info, en Distrito Creativo

“Yo, Freelance”. Hice el trabajo y no me pagan. ¿Qué puedo hacer?

cobrosLos diseñadores, publicistas y creativos varios, especialmente los que trabajáis como freelance, a menudo realizáis trabajos de menor entidad y cuantía reducida. Consecuencia: muchas facturas de 200 €, de 400 € que, de repente, por problemas de liquidez del cliente (o las razones que sea) se quedan sin abonar, y llega el incómodo momento de “ponerse serios” y reclamar el pago.

Evidentemente si alguien no puede o no quiere pagar, la solución siempre es complicada. Pero se puede convertir en imposible si resulta que el encargo era oral, hecho por vía telefónica, los mil “apaños” a los bocetos han sido ordenados también en conversaciones por el móvil o en la barra del bar, etc.

Para evitar o al menos hacer más claras estas situaciones, hay algunos recursos bastante sencillos que debemos poner en práctica ANTES de la realización del trabajo, y que nos pueden facilitar bastante la prueba de la existencia, dimensiones y causa de la deuda llegado el momento:

  1. Trabajar siempre con una hoja de encargo o un presupuesto como punto de partida. El presupuesto ya puede ser bastante revelador, pero la hoja de encargo (en la que además de las características generales del servicio o producto se explique el timing de realización, las fases del trabajo, etc.) es aún más recomendable. En ambos casos la propuesta debe ir firmada por nuestro cliente.
  1. Pedir un adelanto. Contar con una provisión económica previa aporta confianza, porque queda claro que el compromiso con el trabajo a realizar es bidireccional. Además garantiza, por definición, el cobro de una parte del encargo. Desconfía de un cliente que no está dispuesto, o reacciona con irritación, a la solicitud de un adelanto.
  1. Establecer un protocolo estricto de transmisión de correcciones por escrito. A veces en un trabajo hay todo un “rosario” de correcciones y cambios que se transmiten de forma apresurada por teléfono, por WhatsApp o en reuniones rápidas. ¿Y qué pasa? Que luego tres, seis o veinte meses después, es imposible reconstruir un relato ordenado sobre esas correcciones: cuántas fueron, qué dijo exactamente el cliente, si se acordó “luego ya me pasas una nota de lo que vale esto”… Para evitar esto es importante que todas nuestras comunicaciones sean a través del correo electrónico. Es tan sencillo como, si nos solicitan un cambio de pronto en una llamada urgente a mediodía mientras estamos comiendo, decirle a nuestro cliente: “por favor, ¿puedes pasarme unas líneas por email para tenerlo todo ordenado cuando me ponga a hacer los cambios?”.
  1. Recordar de forma amistosa, por correo electrónico, el vencimiento de los pagos. Antes de reclamaciones formales, se puede recordar con cierto tacto que no se ha recibido el pago acordado.

En general los clientes no se ofenden ni se molestan porque se establezcan una serie de normas básicas de funcionamiento, si estas sirven para llevar un trabajo más ordenado y productivo. El cliente quiere saber cuál es el recorrido desde A (esa primera conversación) y D (el trabajo concluido con éxito). Así que tú, como proveedor, debes establecer el control y el recorrido, los puntos B y C para llegar hasta D. Y si todo se hace con seguridad y seriedad, redundará en confianza y tranquilidad para todos.

Estas medidas son tan necesarias en los trabajos grandes como en los pequeños. Precisamente en los trabajos de menor entidad surgen a veces mayores problemas, ya que por una cuantía escasa resulta caro litigar, y a menudo el cliente moroso lo sabe y se aprovecha de ello.

¿Qué sucede cuando la deuda está vencida, el trabajo hecho y parece bastante claro que no se va a cobrar?
Como tendremos la existencia de la deuda bien acreditada por los distintos medios de prueba que hemos enumerado (Hoja de encargo o presupuesto, histórico de correos electrónicos con el cliente, etc.), podemos realizar varias acciones para interesar el cobro de la misma:

  1. Reclamación vía burofax.
    Debe ser una carta bien estructurada en la que se recuerde el origen de la deuda, su impago, y se reclame su abono en un plazo breve de tiempo. Es importante guardar copia y certificado de envío del mismo. No siempre tiene efecto, pero es un medio de prueba de que se ha reclamado la deuda en un momento concreto de forma fehaciente.
  1. Interposición de Juicio Monitorio.
    Un juicio monitorio es un juicio rápido y sencillo para exigir el abono de una deuda dineraria, de cualquier importe, que debe ser: líquida, determinada, vencida y exigible. Si acudes a la vía judicial en un juicio monitorio para reclamar una cantidad inferior a 2.000 euros, podrás acudir al juzgado sin abogado ni procurador. Si necesitas interponer un monitorio, y vas a hacerlo por ti mismo/a, tienes información y formulario tipo en: http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Servicios/Atencion-Ciudadana/Guias-para-ciudadanos/El-proceso-monitorio. 

    Víctor Martínez. Abogado
    www.victormartinezabogado.com

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Este segundo #dipinforma ha contado con la colaboración de nuestro socio Biticol.
El primero lo tienes aquí: Notas sobre registro y protección de diseños en España
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